“Ha sido un año difícil para los trabajadores”

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Reportaje a Sergio Ismael Romero
De la redacción de El Litoral- 29.12.2016

El secretario general de la Unión Docentes Argentinos y secretario de
Políticas Educativas de la CGT deposita las expectativas en un “cambio
de mirada política” sobre la economía. Y en que el diálogo se extienda a
cuestiones de fondo.
Si se piensa en mejorar la situación de los trabajadores y motorizar
los pequeños emprendimientos, vamos a acompañar esta política de
gobierno”.

—¿Cómo evalúa lo sucedido este año en materia laboral?
—Ha sido un año dificil para los trabajadores, particularmente porque
se han afectado derechos adquiridos durante muchos años. Hay muchos
argentinos que han perdido el empleo y detrás de cada persona hay una
familia. Y esto también ha afectado al sistema educativo, porque cada
papá que perdió su trabajo ha perdido la posibilidad concreta de mandar
sus chicos a la escuela. Esto es, hay chicos que han perdido la
posibilidad de escolarizarse porque tienen padres sin trabajo.
—¿Esto es responsabilidad del actual gobierno nacional?
—Se han motivado muy poco los pequeños emprendimientos. Hay muchas
familias que vivían de pequeños emprendimientos que se han perdido.
También las pequeñas y medianas empresas están sosteniendo fuentes de
trabajo con su propio esfuerzo, pero se les hace muy difícil. Hay mucha
gente que no tiene empleo formal, y se ha visto perjudicada. Y en
paralelo, quienes tenemos empleo formal hemos sufrido un embate
sistemático este año con aumento de tarifas, de la canasta de alimentos.
Estamos expectantes de que en el primer trimestre de 2017 esto cambie,
que se concrete lo que el gobierno nacional dice y hasta ahora no ha
sucedido. Ojalá que Argentina se convierta en un país creíble y las
inversiones vengan.
—¿Están dadas las condiciones para eso?
—Los trabajadores están esperando la reactivación de la economía. Yo
creo que la economía nacional hoy está en una franca emergencia y
necesita de un empuje real. Ahora hay seguramente marcadas expectativas
con el cambio de ministro de Economía, el Ministerio se ha dividido en
dos, y hay expectativa creciente. De todos modos, notamos una población
que está bastante alarmada por la situación económica.
—¿Qué actitud debe asumir la CGT en este contexto?
—Desde la CGT hemos tenido un año de extremar nuestra paciencia, hemos
acompañado esta emergencia social, no pudiendo reabrir paritarias, que
era nuestro deseo. Nosotros siempre abogamos por la recuperación
salarial de quienes tienen pleno empleo en el ámbito propicio, que son
las paritarias. Pero a pesar de que se ha dejado asentado en las actas
anteriores la posibilidad de monitorear los salarios, el gobierno no ha
tenido la sensibilidad de discutir esto.
—Se estableció un bono.
—El bono vino a atender una emergencia, pero no resuelve la cuestión de
fondo. Generó muchas discusiones, incluso dentro de la CGT, porque hay
quienes creemos que las cifras que se discuten con el empleador deben
perdurar en el salario y generar aportes. Así que ahora las expectativas
están puestas en las próximas paritarias, para tratar de recuperar un
salario que ha perdido 9 ó 10 puntos en el camino, con la previsión de
una inflación que no va a ser menor a entre el 25 y el 30 % el año que
viene.
—¿Realmente genera expectativas el cambio de ministro de Economía?
Porque hay quienes dicen lo contrario.
—Para que haya un cambio en materia económica tiene que haber un cambio
de mirada política. Si uno se basa en lo que ha sucedido hasta ahora,
las expectativas son relativas, y casi negativas. Se ha favorecido a los
polos concentrados en este año de gestión y no a los trabajadores. Si
esto cambia, si se piensa en mejorar la situación de los trabajadores y
motorizar los pequeños emprendimientos, vamos a acompañar esta política
de gobierno. Pero si se sigue con la política de recesión que se tuvo
este año, las expectativas se reducen muchísimo.
—En todo caso, lo que sí parece que hubo es diálogo.
—El diálogo se ha logrado de manera relativa. Hasta ahora ha sido para
la coyuntura: se ha tocado la promesa de campaña del presidente, que en
realidad no se ha cumplido, de eliminar el impuesto a las Ganancias
sobre el salario. Lo que se pudo lograr es una mejora, sobre la base de
lo que propuso la oposición y sobre todo el oficialismo. Lo que hay que
rescatar es que después de muchos años se haya podido dar tratamiento a
esto. Pero habrá que seguir trabajando, no es suficiente. Y llevar el
diálogo a temas vertebrales, hacer hincapié en la educación -que viene
atravesando una serie de crisis-, y en producir estrategias para lograr
el pleno empleo.

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